Om Yo sin ti
Contar la propia historia requiere de un valor a toda prueba. Es cierto que el ejercicio es liberador, pero en el proceso de reconstruir las imágenes decenas de demonios abren fauces para escupir la verdad, y su aliento es a veces terrible.
Mi familia me permitió, en ocasiones con su anuencia y otras a través de sus silencios, reproducir en estas páginas la etapa más triste de nuestro pasado reciente. Este es un relato colectivo, escrito desde el dolor y la distancia, que en muchos sentidos intenta resumir lo mejor que nos pasó en la vida: formar parte del clan de la Wawa, como sus nietos llamaron cariñosamente a mi madre.
A través del ejercicio de escribir aprendà que el duelo no es un proceso, sino una transición. Quizá por eso aceptar que no volverÃa a tocar a mi hermana, que solo podrÃa a escuchar su voz en sueños y que a pesar de lo inaudito de su ausencia el mundo seguirÃa existiendo, me llevó casi cuatro años. Tardé demasiado en comprender que a veces todo comienza de nuevo asà sin más, y que lo más asombroso de la muerte es que quienes nos quedamos atrás podemos seguir viviendo. La tarde en que volamos sus cenizas me reconocà entrando en la etapa de la aceptación, un estado de calma que me permitió por fin afrontar la pérdida.
Vis mer