Om Nada más no fumes ni te drogues mientras hacemos el amor
Las nalgas inmensas pero firmes de Delicia se colaban por los hoyuelos de la silla tejida en bejuco. Una mezcla feroz entre negro africano y nodriza holandesa predominaba en las hojas hÃbridas de su árbol genealógico. HabÃa recibido en herencia la piel lustrosa de una yegua y los ojos azules de las recolectoras de tulipanes, de modo que era una mujer enorme, tosca y desafiante como un temblor de tierra, aunque bien proporcionada para su 1.90 de altura. Javier, en cambio, era un tipo de estatura promedio, complexión delgada y modales prudentes. TenÃa para los negocios la destreza del adivino y una fortuna tan rabanera, que tres generaciones de vagos alcanzarÃan a vivir holgadamente de ella sin trabajar. Nadie comprendÃa su necesidad de atesorar el dinero como si no tuviera para comer al dÃa siguiente.
Entre amores prohibidos y escándalos dignos de portada, los personajes de estas historias han sido creados a partir situaciones inverosÃmiles que bien pudieron haber sucedido en un dÃa cualquiera. La moral, las buenas costumbres y el qué dirán se dejan para otra ocasión. Con gran contenido de sarcasmo y un poco de sentido común los cuentos que integran esta colección no tienen mayor propósito que el de entretener al amable lector.
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