Om Mi Napoleón y sus buenas partes
¿Qué puede pasar si en tu familia, durante generaciones, se ha odiado a los franceses, y tú acabas metiendo a uno en casa? Siempre habÃa sido la oveja negra, pero juro que mi inscripción al intercambio con alguien de Francia fue fruto de un simple error de cálculo. Aunque el mayor desafÃo no fue tener que enfrentarme a lo que habÃa hecho, sino tener que tragarlo a él, a Mattew, un parisino arrogante que me declaró la guerra nada más llegar. ¡No sabÃa con quién se habÃa metido! Me entregué a la batalla dispuesta a darle una buena lección. Nada de lo que hiciera le harÃa alzarse con la victoria, por muy detallista, apuesto, elegante, atractivo o endiabladamente sexy que fuese el muy condenado. Yo ni siquiera creÃa en eso del amor, asà que estaba a salvo. O no... Mi Napoleón y sus buenas partes (nueva versión de "Aquà le echamos muchos huevos... a la tortilla").
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