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  • av Pedro Pérez Fernández
    289,-

    WAMBA: Como que hase trampas. PÉREZ: ¡Señor maestro! (A Cabrera.) ¡Doctor! ¿Oye usté?¿ ¿Yo trampas? WAMBA: ¡Trampas! Usté juega encomendándose al Todopoderosö, y lo del cuento: ¡aquí milagritos, no, que nos jugamos el dinero! ¿Quién va? CABRERA: Por la mano. (Juegan.) FARFÁN: (Volviéndose de espaldas a la partida.) Don Ramonsito, y usté, ¿cómo no juega alguna ves al tresillo? RAMONCITO: ¡Ay, eso es cosa de caballeros, amigo Farfán! Pero yo, ¡pobre de mí! ¿Quién soy yo para alternar con ustedes? Un don nadie. Menos: sin don. ¡Un nadie a secas!FARFÁN: No se haga usté el chiquito, hombre. RAMONCITO: No, si yo no me hago el chiquitö ¡Si lo estoy hecho desde que nací! Y yo, muy contento con mi insignificancia, no vaya usté a creer. PÉREZ: Bien, don Ramoncito, bien por esa santa conformidad. ¡El basto! WAMBA: (Tirando una carta.) ¡Porras!

  • av Thomas Hardy
    289,-

    King¿s-Hintock Court (dijo el orador, consultando sus notas) es, como todos sabemos, una de las mansiones más imponentes de las que dominan nuestro hermoso Blackmoor o Blakemore Vale. En la ocasión particular que me dispongo a referir se alzaba este edificio, como siempre, en el silencio perfecto de una noche serena y clara, iluminada únicamente por el frío fulgor de las estrellas. Sucedió un invierno de hace mucho tiempo, cuando el siglo XVIII apenas había pasado de su primer tercio. Norte, sur y oeste, todas las ventanas cerradas, todas las cortinas corridas; sólo una ventana del flanco este de la planta superior estaba abierta y una muchacha de unos doce o trece años se encontraba inclinada sobre el alféizar. Bastaba verla para comprender que no se había asomado a contemplar el paisaje, pues se cubría los ojos con las manos. Se hallaba la muchacha en la última de una serie de habitaciones, a las que sólo se accedía a través de un amplio dormitorio anexo. Llegaban de esta estancia las voces de una disputa, mientras el resto de la mansión se sumía en el silencio. Para no oír aquellas voces la muchacha había salido de la cama, se había cubierto con un manto y asomado a respirar el aire de la noche.

  • av Jules Verne
    289,-

    Aquel hombre estaba solo en la oscuridad de la noche. Caminaba con paso de lobo entre los bloques de hielo almacenados por los fríos de un largo invierno. Su pantalón fuerte, su khalot, especie de caftán rugoso de piel de vaca, su gorra con las orejeras bajas, apenas le defendían del viento. Dolorosas grietas resquebrajaban sus labios y sus manos. Los sabañones mortificaban sus dedos. Andaba a través de la oscuridad profunda, bajo un cielo cubierto de nubes bajas que amenazaban con copiosa nevada, a pesar de que la época en que comienza este relato era los primeros días de abril, si bien a la elevada latitud de 58 grados. Se obstinaba en seguir andando. Después de una parada, tal vez se viera imposibilitado de continuar su marcha.

  • av Louisa May Alcott
    228,-

    Esta amable carta, de una antigua empleadora, me fue entregada estando yo agotada y desanimada, tras una búsqueda infructuosa de un puesto como el que hora me ofrecían. Estaba tan interesada que me apresuré a salir de nuevo, con la esperanza de que nadie se me anticipara con los Carruth. Hecha de un imponente bloque de granito, la casa se levantaba en una tranquila plaza del West End que tenía su propio pequeño parque, donde había una fuentecita y donde los niños paseaban bajo sus capuchas blancas. Elegantes carruajes entraban y salían, las damas subían y bajaban con ligereza por los amplios escalones arrastrando sus vestidos de seda, y los caballeros, con sus trajes de montar intachables, pasaban a medio galope sobre sus hermosos caballos. Incluso las mujeres y los hombres de servicio tenían aspecto de que La buena vida bajo las escaleras hubiese sido representada en este siglo, al igual que en el pasado, y todo participaba del aire de lujo que impregnaba el ambiente, tan agradable como el sol en otoño. «Los Carruth deben de ser una familia feliz», pensé al acordarme de mi propia pobreza y soledad, mientras esperaba de pie a que contestaran a mi tímida llamada al timbre.

  • av Georges Ohnet
    289,-

    Las campanas sonaban alegres en una atmósfera tibia y ligera; las golondrinas pasaban rápidas, en bandadas, arrojando sus agudos chillidos; el sol de junio derramaba sus rayos dorados á través de las ramas, y á lo largo del paseo de tilos que conduce desde la plaza de la iglesia hasta la quinta de la señorita Guichard, la boda caminaba lentamente sobre el césped.En el momento en que la comitiva, con los novios á la cabeza, desembocaba ante la verja completamente abierta, todos los curiosos de la aldea, agrupados cerca del pabellón del jardinero, prorrumpieron en tan descompasados gritos, y los petardos, prendidos por el cochero, estallaron con tal estrépito, que todos los pájaros que anidaban en el ramaje volaron espantados. El novio sacó del bolsillo todo el dinero que había preparado para las circunstancias y arrojó en círculo una lluvia de monedas de cincuenta céntimos sobre aquella horda de desgreñados, que se arrojó por el polvo con tal furor, que en un momento no se vió más que una mezcla confusa de calzones, brazos y piernas enredados.Después se deshizo el montón y con algunos pedazos de vestido de menos y algunos bultos en los ojos de más, todos los alborotadores se marcharon corriendo hacia la tienda de comestibles. La boda penetró en el jardín, siguió solemnemente la orilla de la pradera, subió la escalinata y entró en el salón completamente adornado con ramos blancos. Las señoras rodearon á la novia, oculta bajo un largo velo y la felicitaron con ardor. La señorita Guichard, apoyada en la chimenea, con el empaque de una reina, recibía los cumplimientos de la parte masculina de la reunión.

  • av Alexandre Dumas
    289,-

    Seguro estoy de qué os sorprenderá grandemente, cuando hayáis leído estas líneas, encontrar a su final la firma de un hombre que, según sabéis, si bien escribe muchos libros, es el menos aficionado a escribir cartas que puede encontrarse en todo el mundo. Vuestra extrañeza cesará, sin embargo, y veréis explicado este fenómeno cuando fijéis la vista en el volumen que acompaña a la carta y que se titula: Un año en las orillas del Sacramento y del San Joaquín. Pero, ¿me diréis indudablemente, ¿ ¿cómo puede ser que vos, a quien he visto hace ocho días en París, hayáis podido en tan corto espacio de tiempo realizar un viaje a California, permanecer un año en aquellas lejanas comarcas y regresar a Europa?Tened la bondad de leer, mi querido amigo, y todo lo veréis explicado.

  • av Alphonse de Chateaubriant
    289,-

    "Lettre à la chrétienneté mourante", écrite par Alphonse de Châteaubriant, l'auteur de "La Réponse du Seigneur" et "Monsieur de Lourdines", est une exploration passionnée et profonde de la foi chrétienne face au monde moderne. Châteaubriant, reconnu pour son engagement spirituel et sa critique de la sécularisation, dépeint un monde où le christianisme semble en déclin, remplacé par une sécularisation grandissante.Dans ce manifeste pour la foi, Châteaubriant examine les défis auxquels la chrétienté est confrontée dans le monde contemporain, notamment la mondialisation, le progrès technologique et les changements sociétaux. Il révèle une profonde tristesse face à la perte de la foi et appelle à une renaissance spirituelle.L'ouvrage est à la fois une critique de l'indifférence religieuse et du matérialisme, et un appel à l'espoir et à la résilience. Tout comme dans ses ¿uvres précédentes, Châteaubriant incite ses lecteurs à embrasser la tradition chrétienne, à vivre selon ses préceptes et à trouver un sens et une direction dans la foi."Lettre à la chrétienneté mourante" est un cri du c¿ur passionné pour la renaissance de la foi chrétienne, dans la lignée de l'¿uvre de Châteaubriant. Il invite à une réflexion profonde sur le rôle de la religion dans notre monde moderne et offre une vision éclairée de la manière dont la foi peut servir de phare dans une époque de tumulte et d'incertitude.Mots-clés : foi chrétienne, La Réponse du Seigneur, Monsieur de Lourdines, spiritualité, critique de la sécularisation, mondialisation, progrès technologique, changement sociétal, désenchantement spirituel, indifférence religieuse, matérialisme, espoir, résilience spirituelle, tradition chrétienne, sens de la vie, renaissance de la foi, religion et modernité.

  • av Emilia Pardo Bazan
    228,-

    Para contrastes, el de la comunidad de Recoletas de Marineda con su hermanuco, donado o sacristán, que no sé a punto cierto cuál de estos nombres le cae mejor.Son las Recoletas de Marineda ejemplo de austeridad monástica; gastan camisa de estameña; comen de vigilia todo el año; se acuestan en el suelo, sobre las losas húmedas, con una piedra por almohada; se disciplinan cruelmente; se levantan a las tres de la mañana para orar en el coro; hablan al través de doble reja y un velo tupido; para consultar con el médico no descubren la cara, y son tan pobres, que los republicanos carniceros o polleros del mercado y las lengüilargas verduleras, al ver pasar al hermanuco con la cesta, deslizan en ella el pedazo de vaca, el par de huevos, la patata, el cuarto de gallina, el torrezno, diciendo expresivamente: "Que sea para las madres, ¿eh?; para las enfermas." Porque saben que siempre hay en la enfermería dos o tres recoletas, lo menos, y que si no lo reciben de limosna, no tendrían caldo, pues ni la regla ni la necesidad les permiten salir de bacalao y sardina.No quedaban tranquilas, sin embargo, las caritativas verduleras, y lo probaba lo recalcado de la frase: "Que sea para las madres, ¿eh?" Porque así como se figuraban a las recoletas escuálidas, magras, amarillas y puntiagudas, así veían de rechoncho, barrigón, coloradote y enjundioso al donado.Constábales, además -y a alguna por experiencia-, que el ejemplo de las madres surtía en el donado efectos contraproducentes, y que tanto cuanto eran las madres de castísimas, humildes, ayunadoras y sufridoras, era el donado... de todos los vicios opuestos a estas virtudes. No obstante, su humor jovial y bufonesco, sus cuentos verdes, sus equívocos, sus dicharachos, sus sátiras, le habían granjeado cierta popularidad en puestos y tenduchos.

  • av Hermès Trismégiste
    289,-

    Embarquez dans un voyage initiatique à travers les voiles du temps avec "Les XV tablettes de Thoth" d'Hermès Trismégiste. Cet ouvrage ésotérique, qui émane de la tradition hermétique et révèle les secrets de l'univers, de l'existence humaine et des légendes fascinantes de l'Atlantide, est un miroir de l'antique sagesse égyptienne et une clé d'accès aux mystères profonds de la vie et de la mort.Attribuées à Thoth, le dieu égyptien de la sagesse, de l'écriture et de la magie, ces quinze tablettes constituent une exploration époustouflante de divers domaines du savoir ésotérique, comprenant l'astrologie, la géométrie sacrée, la transmutation alchimique, la kabbale, la gnose, l'immortalité de l'âme et la magie rituelle. De plus, elles offrent une perspective unique sur les mythes et les mystères de l'Atlantide, le continent perdu que nombre de chercheurs ésotériques associent à l'âge d'or de l'humanité.Chaque tablette est comme un puits de connaissance, plongeant profondément dans l'abîme de la conscience universelle et révélant les vérités immortelles qui se cachent derrière le voile du monde matériel. Elles constituent une source d'inspiration et de guidance pour tous ceux qui cherchent à marcher sur le chemin de la connaissance et de la sagesse, en quête de réponses aux questions éternelles de l'existence humaine."Les XV tablettes de Thoth" sont plus qu'un simple livre - elles sont un phare de lumière guidant les chercheurs de vérité à travers les tempêtes tumultueuses de la vie, un grimoire de connaissance sacrée pour ceux qui aspirent à l'éveil spirituel et une boussole qui pointe vers l'immortalité de l'âme et la compréhension profonde des lois universelles.Mots-clés : Hermès Trismégiste, Les XV tablettes de Thoth, sagesse ésotérique, principes hermétiques, mysticisme égyptien antique, réalité supra-physique, immortalité de l'âme, alchimie spirituelle, gnose, kabbale, astrologie, géométrie sacrée, magie rituelle, pouvoir de la connaissance, spiritualité, métaphysique, philosophie ésotérique, occultisme, sagesse ancienne, illumination spirituelle, civilisation atlante, mythes de l'Atlantide, âge d'or de l'humanité, conscience universelle, éveil spirituel, lois universelles.

  • av Jacques Boulenger
    289,-

    Immergez-vous dans l'époque légendaire du Roi Arthur avec "Les Romans de la Table Ronde". Ce livre vous emmène dans un voyage captivant à travers les récits de chevalerie, de bravoure et de quête spirituelle qui sont au c¿ur des légendes arthuriennes."Les Romans de la Table Ronde" rassemblent les histoires passionnantes des chevaliers de la Table Ronde, de leurs exploits héroïques, de leurs amours et de leurs quêtes pour le Graal sacré. Ces récits combinent des éléments de mythologie celtique, de légende chrétienne et de littérature courtoise, offrant une tapestry complexe et fascinante de l'époque médiévale.Le livre explore les aventures de figures légendaires telles que Lancelot, Gawain, Perceval et la belle reine Guenièvre, ainsi que la figure majestueuse du Roi Arthur lui-même. Les thèmes de l'honneur, de la fidélité, du courage et de la quête spirituelle imprègnent ces récits, offrant des leçons intemporelles qui continuent de résonner aujourd'hui."Les Romans de la Table Ronde" sont une invitation à plonger dans un monde de chevalerie et de mystique, offrant aux lecteurs une chance de se perdre dans la grandeur et la beauté de l'époque arthurienne. C'est un livre incontournable pour tous ceux qui sont fascinés par les légendes médiévales, les histoires de chevaliers et la quête du Graal.

  • av Rene Guenon
    289,-

    " Dans notre précédente étude sur Le Symbolisme de la Croix , nous avons exposé, d¿après les données fournies par les différentes doctrines traditionnelles, une représentation géométrique de l¿être qui est entièrement basée sur la théorie métaphysique des états multiples. Le présent volume en sera à cet égard comme un complément, car les indications que nous avons données ne suffisent peut-être pas à faire ressortir toute la portée de cette théorie, que l¿on doit considérer comme tout à fait fondamentale ; nous avons dû, en effet, nous borner alors à ce qui se rapportait le plus directement au but nettement défini que nous nous proposions. C¿est pourquoi, laissant maintenant de côté la représentation symbolique que nous avons décrite, ou du moins ne la rappelant en quelque sorte qüincidemment quand il y aura lieu de nous y référer, nous consacrerons entièrement ce nouveau travail à un plus ample développement de la théorie dont il s¿agit, soit, et tout d¿abord, dans son principe même, soit dans certaines de ses applications, en ce qui concerne plus particulièrement l¿être envisagé sous son aspect humain."

  • av Comte de Lautreamont
    289,-

  • av Edouard Corbière
    289,-

    Naviguez à travers les tempêtes de la mer et les tumultes de la vie avec "Les pilotes de l'Iroise" d'Édouard Corbière. Ce roman maritime puissant offre un regard saisissant sur la vie des marins, explorant à la fois les dangers tangibles de la mer et les tempêtes intérieures de l'existence humaine."Les pilotes de l'Iroise" suit les aventures et les tribulations de plusieurs pilotes de mer, qui naviguent dans les eaux périlleuses de l'Iroise, une zone maritime à l'ouest de la Bretagne. Confrontés à des mers déchaînées, des tempêtes impitoyables et des situations désespérées, ces hommes font preuve d'un courage et d'une détermination inébranlables, symbolisant l'esprit indomptable de l'homme face à l'adversité.Corbière, lui-même marin de carrière, décrit avec une précision et une authenticité frappantes la vie en mer, capturant à la fois les beautés majestueuses et les dangers mortels de l'océan. Le roman explore également des thèmes plus profonds tels que le sens de l'existence, le courage face à l'adversité et la lutte constante entre l'homme et la nature."Les pilotes de l'Iroise" est une lecture incontournable pour tous les amateurs de littérature maritime et pour tous ceux qui sont fascinés par les récits d'aventure et de survie. C'est une exploration captivante de la vie en mer et de l'esprit humain face à l'adversité.Mots-clés : Édouard Corbière, Les pilotes de l'Iroise, littérature maritime, aventure, survie, courage, détermination, mer d'Iroise, Bretagne, lutte contre la nature, sens de l'existence, adversité, esprit humain, dangers de la mer, beauté de l'océan, récits de survie, littérature française du XIXe siècle.

  • av Leon Tolstoi
    289,-

    "Les Cosaques" de Léon Tolstoï est une ¿uvre marquante qui offre une exploration intime et éclairante de la vie rurale russe, de la noblesse, de la simplicité et de la quête de l'identité. Il est l'une des premières ¿uvres de Tolstoï et préfigure ses grands romans comme "Guerre et Paix" et "Anna Karénine".Dans ce roman, Tolstoï raconte l'histoire de Dmitri Olenin, un jeune noble qui quitte le confort et le vide de sa vie urbaine pour rejoindre l'armée. Assigné à un petit village du Caucase, Olenin se trouve immergé dans le mode de vie simple et authentique des Cosaques. Il est rapidement captivé par cette existence brute et sincère, et par la beauté de la nature environnante, contrastant vivement avec son passé dans la haute société de Moscou.À mesure qu'Olenin s'adapte à cette nouvelle vie, il est confronté à des questions existentielles sur l'identité, la noblesse et la signification de la vie. Il se trouve attiré par Maryanka, une femme cosaque, mais réalise que leurs mondes sont radicalement différents. Parallèlement, son admiration pour la simplicité de la vie cosaque lui fait remettre en question ses propres valeurs et son identité."Les Cosaques" offre une exploration profonde de la quête de sens, un thème qui sera davantage exploré dans les ¿uvres ultérieures de Tolstoï, notamment dans "Guerre et Paix" et "Anna Karénine". Il établit aussi l'intérêt persistant de Tolstoï pour la description de la vie rurale russe, que l'on retrouve dans "La Sonate à Kreutzer" et "Résurrection".Mots-clés : Léon Tolstoï, Les Cosaques, vie rurale russe, noblesse, simplicité, quête de l'identité, culture cosaque, nature, dilemmes existentiels, amour non partagé, Guerre et Paix, Anna Karénine, La Sonate à Kreutzer, Résurrection, littérature russe, XIXe siècle, introspection, condition humaine.

  • av John Buchan
    289 - 328,-

  • av Dostoïevski Fédor Mikhaïlovitch
    289,-

    Explorez les profondeurs de l'âme humaine avec "Les Carnets du Sous-sol" de Fédor Dostoïevski. Dans ce roman introspectif, l'auteur expose les luttes internes d'un homme solitaire vivant à la marge de la société, offrant une exploration détaillée de l'existence humaine et de la condition sociale.Le roman, écrit sous la forme d'un journal intime, suit le narrateur anonyme vivant dans l'isolement à Saint-Pétersbourg. Ses réflexions sur son existence solitaire et sa misanthropie grandissante offrent une vision profondément personnelle et souvent troublante de la condition humaine. À travers son regard critique sur la société, Dostoïevski explore des thèmes tels que la liberté, l'aliénation et l'existence.Dostoïevski utilise un style de prose introspectif et analytique pour éclairer la psychologie complexe du personnage. Ses descriptions détaillées de l'anxiété, de l'isolement et de la désillusion du narrateur offrent un aperçu fascinant de l'esprit humain. Le résultat est une ¿uvre puissante et poignante qui reste aussi pertinente aujourd'hui qu'à l'époque de sa première publication."Les Carnets du Sous-sol" est un voyage captivant dans les profondeurs de l'âme humaine, offrant une vision inégalée de l'existence humaine. C'est une lecture incontournable pour tous ceux qui sont intéressés par la littérature classique, la philosophie et la psychologie.Mots-clés : Fédor Dostoïevski, Les Carnets du Sous-sol, introspection, condition humaine, solitude, misanthropie, existence, liberté, aliénation, société, anxiété, désillusion, philosophie, psychologie.

  • av Rene Guenon
    289,-

    " L¿ouvrage posthume de Saint-Yves d¿Alveydre intitulé Mission de l¿Inde , qui fut publié en 1910, contient la description d¿un centre initiatique mystérieux désigné sous le nom d¿ Agartha ; beaucoup de lecteurs de ce livre durent d¿ailleurs supposer que ce n¿était là qüun récit purement imaginaire, une sorte de fiction ne reposant sur rien de réel. En effet, il y a là-dedans, si l¿on veut y prendre tout à la lettre, des invraisemblances qui pourraient, au moins pour qui s¿en tient aux apparences extérieures, justifier une telle appréciation ; et sans doute Saint-Yves avait-il eu de bonnes raisons de ne pas faire paraître lui-même cet ouvrage, écrit depuis fort longtemps, et qui n¿était vraiment pas mis au point. Jusque-là, d¿un autre côté, il n¿avait guère, en Europe, été fait mention de l¿ Agartha et de son chef, le Brahmâtmâ, que par un écrivain fort peu sérieux, Louis Jacolliot, dont il n¿est pas possible d¿invoquer l¿autorité ; nous pensons, pour notre part, que celui-ci avait réellement entendu parler de ces choses au cours de son séjour dans l¿Inde, mais il les a arrangées, comme tout le reste, à sa manière éminemment fantaisiste." Dans ce livre captivant, l'auteur explore les concepts ésotériques et les symboles traditionnels, proposant des interprétations profondes qui dépassent le domaine du matérialisme moderne.Le livre aborde la notion du "Roi du Monde" - un concept présent dans de nombreuses traditions anciennes qui symbolise une autorité spirituelle suprême ou un centre primordial autour duquel tourne l'ordre cosmique. Guénon examine comment ce concept s'inscrit dans diverses traditions spirituelles, et comment il offre une vision du monde qui transcende les divisions et les hiérarchies matérialistes.Outre son exploration du "Roi du Monde", Guénon explore d'autres symboles et concepts traditionnels, établissant des liens entre différentes traditions spirituelles et soulignant leur unité sous-jacente. Il utilise ces concepts pour critiquer le monde moderne, soulignant le déclin de la spiritualité et l'importance de revenir aux valeurs traditionnelles."Le Roi du Monde" est une ¿uvre profonde et stimulante qui incite à la réflexion, proposant une vision du monde qui met l'accent sur la spiritualité et la tradition. C'est une lecture incontournable pour ceux qui s'intéressent à l'ésotérisme, à la philosophie traditionnelle et à la critique du monde moderne.

  • av Kongzi
    289,-

    Explorez les fondements de la philosophie orientale avec "Les Entretiens de Confucius" de Kongzi. Ce texte classique, l'un des plus importants de la tradition confucéenne, offre une plongée profonde dans les enseignements et les idées de l'un des plus grands penseurs de l'histoire."Les Entretiens de Confucius" est une collection de dialogues entre Confucius et ses disciples, où ils discutent de divers sujets allant de la moralité et de l'éthique à la politique et à l'éducation. À travers ces conversations, Confucius élabore ses vues sur le rôle de l'individu dans la société, l'importance du caractère moral, le respect des traditions et l'équilibre entre le personnel et le public.Les enseignements de Confucius ont eu une influence majeure sur la culture et la philosophie chinoises, et continuent d'être pertinents dans le monde d'aujourd'hui. Ils offrent une vision du monde axée sur l'harmonie sociale, l'intégrité personnelle et la sagesse pratique, et mettent l'accent sur le respect des aînés, la piété filiale et l'amélioration continue de soi."Les Entretiens de Confucius" est une ¿uvre essentielle pour tous ceux qui s'intéressent à la philosophie, à l'éthique ou à l'histoire de la pensée orientale. C'est une introduction accessible et profonde à l'éthique confucéenne, et un trésor d'idées et de sagesse pour tous les temps.Mots-clés : Kongzi, Les Entretiens de Confucius, philosophie confucéenne, éthique, moralité, politique, éducation, harmonie sociale, intégrité personnelle, respect des traditions, piété filiale, amélioration de soi, philosophie orientale, culture chinoise, sagesse pratique, dialogue philosophique.

  • av Jerome K. Jerome
    289,-

    Tres hombres delicados. ¿El estado de salud de Jorge y Harris. ¿Una víctima de ciento siete graves enfermedades. ¿Excelentes prescripciones facultativas. ¿Cura para las afecciones del hígado en los niños. ¿Llegamos al convencimiento de que sufrimos un exceso de trabajo y necesitamos descanso. ¿Ocho días sobre las procelosas aguas del mar(?). ¿Jorge sugiere el río. ¿ Montmorency presenta una objeción. ¿La moción original aprobada por mayoría de tres contra uno.Nosotros cuatro, Jorge, Guillermo, Samuel Harris, yo y Montmorency, estábamos sentados en mi cuarto fumando y charlado sobre nuestra triste situación ¿ claro está que eso se refería a nuestro estado de salud.¿ Nos sentíamos tan aplanados, tan deprimidos física y moralmente, que ya comenzábamos a preocuparnos. Harris dijo que a menudo le daban unos vahídos tan fuertes que no se daba cuenta de lo que hacía; Jorge añadió que también sufría de fuertes vértigos y tampoco se daba cuenta de sus acciones. En cuanto a mí, sólo se trataba del hígado, que no funcionaba bien; sí, estaba seguro que era cuestión del hígado, pues acababa de leer un prospecto de unas pastillas en el cual se detallaban los diversos síntomas de este trastorno, con lo que se permitía a cualquiera darse cuenta de las anomalías de su hígado, y yo ¿ ¡pobre de mí!¿ experimentaba todos esos síntomas.

  • av Edgar Rice Burroughs
    228,-

    Esta es la historia de Bradley después de que saliera del Fuerte Dinosaurio en la costa oeste del gran lago que está en el centro de la isla. El cuarto día de septiembre de 1916, partió con cuatro compañeros, Sinclair, Brady, James y Tippet, para buscar en la base de la barrera de acantilados un punto por el que éstos pudieran ser escalados. A través del denso aire caspakiano, bajo el hinchado sol, los cinco hombres marcharon en dirección noreste desde Fuerte Dinosaurio, ora hundidos hasta la cintura en la exuberante hierba de la jungla, poblada por miríadas de hermosas flores, ora cruzando prados descubiertos y llanuras parecidas a parques antes de zambullirse de nuevo en los tupidos bosques de eucaliptos y acacias y gigantescos helechos con copas rebosantes que se agitaban suavemente a treinta metros sobre sus cabezas. A su alrededor, entre los árboles y en el aire, se movían y agitaban las incontables formas de vida de Caspak. Siempre los amenazaba alguna criatura temible y rara vez sus rifles tenían descanso, pero en el breve lapso de tiempo que habían vivido en Caprona se habían vuelto insensibles al peligro, de modo que caminaban riendo y charlando como soldados un día de marcha en verano.

  • av Agustín Moreto
    289,-

    DOÑA LEONOR e INÉS, con mantos; DON, JUAN y MILLÁN, de soldados; aquel con hábito de Santiago.DON JUAN. Espera, Leonor, detente; que ni yo entiendo tu queja, ni sé qué dices. DOÑA LEONOR. Don Juan, no es menester que la entiendas. Vamos, Inés.INÉS. Ya te sigo. DON JUAN. ¿De suerte Leonor, que niegas a mi noticia el delito para honestar la sentencia? ¡Qué poco debe de ser, y qué mucha la cautela o el alivio que en dejarme siente ya la intercadencia del amor que me has tenido, pues de parte de mi ofensa, para dar vida a mi culpa, como interesada en ella, temiendo que te la hielo el aire de mi respuesta, el calor de la silencio tiene abrigada la queja! Pues vete, Leonor, ¿qué aguardas? Vete ya, y mi pecho sienta haber llegado contigo mi amor a tanta tibieza, que por dejarle te vales de fingidas apariencias. ¿Fingidas dije? Es error; que si a este fin las intentas, creeré que tengo la culpa de querer tú que la tenga.

  • av Roberto Arlt
    228,-

    Yo veo que de acuerdo a estos lectores son más las leyes que se infringen que las que se cumplen, lo cual le hace pensar a uno que las leyes han sido establecidas precisamente para eso, para que no se cumplan; lo cual viene a demostrar que éste es un país que cumple fielmente ese precepto de su Constitución, donde se asegura que es tierra de libertad par todos los hombres de buena voluntad. Y yo creo que de esta buena voluntad se necesita mucha y muy robusta para recordar tantas leyes y para infringirlas a todas, y a las que no se infringen, quebrantarlas, y a las que no se quebrantan, violarlas, y a las que no se violan, se fuerzan, y a las que no se fuerzan ni se violan, se tuercen como medias de pobres, se adaptan como trajes de serie, quedando las pobres tan maltrechas, tan sin jugo, tan sin ley, que ya no son leyes, sino entuertos, y tienen tanto de derecho como la giba de un dromedario.

  • av Edgar Rice Burroughs
    228,-

    Debían ser poco más de las tres de la tarde cuando sucedió: la tarde del 3 de junio de 1916. Parece increíble que todo por lo que he pasado, todas esas experiencias extrañas y aterradoras, tuvieran lugar en un espacio de tiempo tan breve; tres meses. Más parece que he experimentado un ciclo cósmico, tantos cambios y evoluciones en las cosas que he visto con mis propios ojos durante este breve intervalo de tiempo, cosas que ningún otro ojo mortal había visto antes, atisbos de un mundo pasado, un mundo muerto, un mundo desaparecido hace tanto tiempo que ni siquiera quedan restos en los más bajos estratos cámbricos. Oculto en la derretida corteza interna, ha pasado siempre inadvertido para el hombre más allá de aquel perdido trozo de tierra donde el destino me ha traído y donde se ha sellado mi condena.Estoy aquí y aquí debo permanecer.

  • av Rosario de Acuña
    289,-

    VICENTE. Cuantos detalles pides, esta noche en casa de Lorenzo te daremos, y si no quieres ir... AG. 1.º (Interrumpiendo.) Lo cual sentimos... VICENTE. Cuando se empiecen á contar los hechos de la gran Germania valenciana, sabrás nuestra intención, nuestros proyectos.AG. 2.º ¿Te decides o no? SOROLLA. Y bien, supongo que por fin consintiera en vuestro empeño, pobre artesano soy, sin más riquezas que las escasas que al trabajo debo, ni la fama se ocupa de mi vida ni más blasones que mi nombre tengo. ¿Dónde está mi valer, ni qué servicio a esa noble hermandad prestarle puedo!VICENTE. ¡Vive Dios! no. Guillen, tú puedes mucho, tu vasta ilustración, tu gran talento...AG. 2.° Al brillo que despiden tus virtudes, al fulgor de tus nobles pensamientos podrán mirarse las grandezas todas que ocultas guarda el generoso pueblo.

  • av Edgar Rice Burroughs
    228,-

    Esperábamos al señor Tyler sénior de un momento a otro. El último vapor de Honolulú había traído la información de la fecha de llegada prevista para su yate, el Toreador, que ahora traía veinticuatro horas de retraso. El secretario del señor Tyler, que se había quedado en casa, me aseguró de que no había ninguna duda de que el Toreador había zarpado según lo prometido, ya que conocía a su jefe lo bastante bien para estar seguro de que tan sólo un acto de Dios sería capaz de impedirle que hiciera lo que había planeado hacer. Yo también era consciente de que el telégrafo del Toreador estaba sellado, y que sólo se utilizaría en caso de extrema necesidad. Por tanto, no había otra cosa que hacer sino esperar, y esperamos. Discutimos sobre el manuscrito y aventuramos algunas suposiciones referidas a él y a los extraños acontecimientos que relataba. El hundimiento por un torpedo del barco en el que Bowen J. Tyler Jr. viajaba a Francia para unirse al cuerpo de ambulancias norteamericano era bien sabido, y por medio de un cable a las oficinas en Nueva York de los propietarios yo había podido establecer que una señorita La Rué se encontraba en efecto entre el pasaje. Aún más, ni ella ni Bowen aparecían mencionados en la lista de supervivientes: tampoco se habían recuperado sus cadáveres.

  • av Victor Hugo
    228,-

    ¡Condenado a muerte!Hace cinco semanas que vivo con este pensamiento, siempre a solas con él, paralizado siempre por su presencia, encorvado siempre bajo su peso. En otra época, pues me parece que han pasado años más que semanas, yo era un hombre como cualquier otro hombre. Cada día, cada hora, cada minuto tenía su propio sentido. Mi mente, joven y rica, estaba llena de fantasías. Se entretenía presentándomelas unas tras otras, sin orden ni objetivo, bordando con arabescos inextinguibles el tejido tosco y ligero de la vida. Muchachas, espléndidas capas de obispo, batallas ganadas, teatros llenos de ruido y de luz, y luego muchachas de nuevo y caminatas oscuras en la noche bajo los largos brazos de los castaños. Mi imaginación siempre estaba de fiesta. Yo podía pensar en lo que quisiera, yo era libre. Ahora estoy preso. Mi cuerpo está encadenado dentro de un calabozo, mi mente está en prisión dentro de una idea. ¡Una idea horrible, sangrienta, implacable! No tengo más que un pensamiento, una convicción, una certidumbre: ¡condenado a muerte!

  • av William Shakespeare
    228,-

    EL REY.- Que la fama, perseguida por todos después de su existencia, viva registrada en nuestras tumbas de bronce, y nos preste luego su gracia en la desgracia de la muerte; cuando, a despecho de este voraz devorador, el tiempo, adquiramos por el esfuerzo del soplo presente aquel honor que logre enervar el acerado filo de su guadaña, y nos convierta en herederos de la eternidad. Por consiguiente, bravos conquista- dores -pues sólo lo sois vosotros, que guerreáis contra vuestros propios sentimientos y el ejército enorme de anhelos del mundo-, observemos en toda la rudeza de sus cláusulas nuestro último edicto. Navarra será el asombro del universo. Nuestra corte, una pequeña academia, apacible y contemplativa, consagrada al arte. Vosotros tres, Berowne, Dumaine y Longaville, habéis jurado vivir conmigo por término de tres años, como camaradas de estudios, y guardar los estatutos contenidos en este documento. Formulasteis ya vuestros votos, y ahora sólo resta suscribirlos con vuestros nombres. ¡Que su propia mano prive de su honra al que viole el más pequeño artículo de los aquí trazados! Si tenéis el valor de cumplir vuestras promesas, como habéis tenido el de empeñar seriamente vuestras palabras, firmad y permaneced fieles.

  • av Benito Perez Galdos
    289,-

    Las primeras claridades de un amanecer lento y pitañoso, como de Enero, colándose por claraboyas y tragaluces en el interior del que fue palacio de Gravelinas, iba despertando todas las cosas del sueño de la obscuridad, sacándolas, como quien dice, de la nada negra a la vida pictórica... En la armería, la luz matinal puso el primer toque de color en el plumaje de yelmos y morriones; modeló después con trazo firme los petos y espaldares, los brazales y coseletes, hasta encajar por entero las gallardísimas figuras, en quien no es difícil ver catadura de seres vivos, porque la costra de bruñido hierro, cuerpo es de persona monstruosa y terrorífica, y dentro de aquel vacío, ¡quién sabe si se esconde un alma!... Todo podría ser. Los de a caballo, embrazando la adarga, en actitud de torneo más que de guerra, tomaríanse por inmensos juguetes, que fueron solaz de la Historia cuando era niña... En alguno de los guerreros de a pie, cuando ya la luz del día determinaba por entero sus formas, podía observarse que los maniquíes vestidos del pesado traje de acero, se aburrían soberanamente, hartos ya de la inmovilidad que desencajaba sus músculos de cartón, y del plumero que les limpiaba la cara un sábado y otro, en miles de semanas. Las manos podridas, con algún dedo de menos, y los demás tiesos, no habrían podido sostener la lanza o el mandoble, si no se los ataran con un tosco bramante. En lo alto de aquel lindo museo, las banderas blancas con la cruz de San Andrés colgaban mustias, polvorosas, deshilachadas, recordando los tiempos felices en que ondeaban al aire, en las bizarras galeras del Tirreno y del Adriático.

  • av Ricardo Palma
    228,-

    Tan dado era Don Simón Bolívar a singularizarse, que hasta su interjección de cuartel era distinta de la que empleaban los demás militares de su época. Donde un español o un americano habrían dicho: ¡Vaya usted al carajo!, Bolivar decía: ¡Vaya usted a la pinga!Histórico es que cuando en la batalla de Junín, ganada al principio por la caballería realista que puso en fuga a la colombiana, se cambió la tortilla, gracias a la oportuna carga de un regimiento peruano, varios jinetes pasaron cerca del General y, acaso por halagar su colombianismo, gritaron: ¡Vivan los lanceros de Colombia! Bolivar, que había presenciado las peripecias todas del combate, contestó, dominado por justiciero impulso: ¡La pinga! ¡Vivan los lanceros del Perú!Desde entonces fue popular interjección esta frase: ¡La pinga del Libertador!

  • av George Meredith
    289,-

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