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Al ver el Ãndice de los temas tratados, el lector se preguntará qué relación guardan con el Odinismo o el Ãsatrú. El Ãsatrú no es una religión revelada por profetas, cada odinista investiga las fuentes de sus creencias y como estas le permiten evolucionar. Los odinistas creemos que los Dioses son seres vivos, en continua evolución, que en sus inicios posiblemente hace millones de años, fueron semejantes a los primitivos europeos. Los Dioses aprendieron a controlar su medio ambiente, consiguieron fuentes de energÃa inagotables y en gran cantidad. Dominaron las ciencias, viajaron por las galaxias, mantenido una dualidad biológica-cibernética que les garantizaba la inmortalidad. En los mitos leemos como seres de apariencia humana crearon al Urvolk o PIE. ¿Por qué nos crearon los Dioses? Las razones seguramente son muchas y nos estén vedadas en este momento de nuestro incipiente desarrollo cientÃfico y tecnológico. Una se nos presenta clara, nos crearon para que sigamos sus pasos y en un dÃa no tan lejano, lleguemos a ser sus compañeros en la aventura de explorar y colonizar el Universo. El ásatrú siente interés por todas las formas de conocimiento y arte. La ciencia, la tecnologÃa y las humanidades nos permiten investigar quiénes somos y hacia donde nos lleva nuestro espÃritu. Para conocer a los Dioses debemos seguir su camino evolutivo que es el mismo que el nuestro, pues en nuestro ADN los Dioses codificaron muchos de sus genes. Asà nos lo enseña la mitologÃa, donde los grandes héroes alcanzan la condición de semidioses. Nuestros anhelos y pasiones son en este sentido divinos, como nos enseñaron los dramaturgos griegos. Por lo tanto, el ásatrú que desee conocerse asà mismo deberá investigar su naturaleza biológica y psÃquica. Este estudio le llevará a interesarse por las matemáticas, las ciencias fÃsicas, la psicologÃa, la lingüÃstica, el derecho... Al estudiar los fundamentos de la mecánica cuántica y de la teorÃa de la relatividad estamos reflexionando sobre cuestiones estudiadas por nuestros Dioses hace cientos de miles de años, las cuales han determinado su pensamiento y su psicologÃa. Al interiorizar una ecuación matemática, por elemental que sea, estamos rememorando el esfuerzo que hicieron los Dioses para llegar a ser lo que son. El saber cientÃfico y la naturaleza, con su infinita complejidad, son partes fundamentales de nuestra espiritualidad. Ningún saber es menor, todo nos interesa y todo lo deseamos comprender e interiorizar. Para nuestros Dioses el Cosmos es su hogar, un hogar duro e inhóspito en el cual han aprendido a vivir a base de miles de años de estudio y experimentación. Muy diferente es la posición del dios todopoderoso, el cual creó el Cosmos, manteniéndose independiente e insensible a su Destino. Son muchas las teorÃas que pronostican una evolución del Cosmos que hará imposible la vida en él o su destrucción. Un Ragnarök al cual Wotan nos llama a combatir como sus fieles hijos. Los odinistas no podemos desaprovechar el tiempo, debemos incrementar la velocidad de evolución de nuestro pueblo para estar preparados y asumir nuestro destino en unión con nuestros divinos Padres. En este libro analizaremos el origen de Urvolk (protoindoeuropeos) a través de los estudios lingüÃsticos y arqueológicos. Veremos como muchas de las caracterÃsticas culturales de los pueblos europeos se remontan a la vida en la patria originaria (Urheimat) y al largo periodo de migraciones. Analizaremos la mitologÃa de los pueblos indoeuropeos, encontrado analogÃas y los principios rectores de nuestra psique, sociedad, cultura y derecho que nos marcan el camino ya seguido por los Dioses en la consecución del autoconocimiento. Al investigar la naturaleza de nuestros Dioses, su identidad con nosotros mismos, comprendemos la grandiosa tarea que nos encomendaron. Conquistar la divinidad, siguiendo el arduo camino que nos muestran los héroes de la mitologÃa, de
La Casa de Lamela traza su ascendencia hasta el s. VII . También se la conoce como Casa Grande de Lamela o simplemente Linaje López de Prado, en referencia al apellido de sus miembros durante las últimas quince generaciones . Su lema es ''Velis Nolis, Do ut Des''. De acuerdo con datos publicados por el Instituto Nacional de EstadÃstica (INE), el número de personas vivas con el apellido López de Prado se reduce a 74, de los cuales a 35 les viene por vÃa paterna y a 39 por vÃa materna. Entre los miembros de este Linaje se cuentan Señores Jurisdiccionales de Castro de Rey y Riberas de Lea, Señores Vinculares y Mayorazgos de San Christóbal de MartÃn, Caballeros de las Ãrdenes de Carlos III, Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa, Procuradores ante la Real ChancillerÃa de Valladolid, Generales del Cuerpo de CaballerÃa y del Estado Mayor del Aire, Armadores del Puerto de la Coruña, Notarios, Alcaldes, Médicos, Doctores, Profesores, Teólogos, héroes de la Reconquista y de la Guerra de Independencia, etc. El genearca de este Linaje fue Don MartÃn DÃaz de Prado, I Señor de Albires, Renedo de Valdetuéjar, Tarna, Caso y Belerda. Era ya ilustre y poderoso Ricohombre cuando vino a reinar Don Alfonso VII "El Emperador", y la primera noticia que de él se tiene alcanza al año 1.115, en que asistió con otros próceres del Reino al Concilio celebrado en Oviedo. La Crónica del mismo Rey dice: "De esta familia ha habido muy señalados caballeros en el Reino de León, Galicia y Asturias, y de ella hay muchas casas solariegas". Aunque originarios de Asturias, la rama principal de la Casa de Lamela se asentó en Monforte de Lemos, Galicia, donde probó numerosas veces su nobleza ante la Sala de Hijosdalgo de la Real Audiencia y ChancillerÃa de Valladolid. La Casa de Lamela tiene ente jurÃdico propio reconocido por el Ministerio del Interior del Reino de España bajo la denominación ''Asociación Nobiliaria VÃnculo y Mayorazgo de Lamela'', asà como la posesión legal de los mencionados sÃmbolos heráldicos para su uso exclusivo. La genealogÃa de la Casa de Lamela fue estudiada a finales del Siglo XIX, por el párroco de San Cristóbal de MartÃn, Don Manuel Novoa y Varela, redactando el "Memorial de la Casa Grande de Lamela". Manuel Novoa tuvo acceso a toda la documentación del Archivo de la Casa y sabemos que utilizó varios documentos genealógicos elaborados por los presbÃteros Don Manuel Jacinto López de Prado y DÃaz de Armesto (n. 14 de Noviembre de 1732) y el Licenciado Don Pedro López de Prado y RodrÃguez (n. 20 de Abril de 1660), los cuales se conservan parcialmente en el Archivo. Un detallado estudio caligráfico del Memorial nos aportarÃa una información interesante para conocer la psicologÃa del autor, pero la mera observación de su escritura nos dice que era una persona de mente ordenada y nada dada a las suposiciones, ciñéndose a la lectura de los protocolos notariales, sin hacer referencia a las informaciones procedentes de tradiciones orales, tan abundantes en el Antiguo Reino de Galicia. Esta mentalidad documentalista y racional nos priva de conocer algo del carácter de los Señores de Lamela. Su obra se aleja de los tÃpicos Memoriales del Siglo XVIII y XIX, escritos para justificar la nobleza e importancia de una Casa, muchas veces con el fin de obtener una nueva merced nobiliaria, un puesto en la Corte, una prebenda, etc. La mayorÃa de sus páginas son un simple resumen de protocolos notariales, testamentos, cartas, genealogÃas que justificaban el derecho de presentación en diversos curatos, cartas de hidalguÃa, sentencias judiciales, laudos arbitrales, dictámenes, etc. La motivación de este Memorial la atribuimos a la aplicación forzosa de las leyes de supresión de los Mayorazgos de 1820 y 1836. El libro que presentamos completa la genealogÃa e historia familiar con los documentos encontrados en archivos eclesiásticos, históricos, notariales y militares; perm
Cuando se nace en una tierra donde tus antepasados han vivido cientos de años en lugares llamados: Aldurfe, Regulfe, Eimer, Hermunde, Tor, Gueimonde, Baltar, Recesende, Espasande, Gundriz, Reimóndez, Froián, Tuimil, Reriz, GuntÃn... Cuando los nombres de tus familiares son: Argimiro, Elvira, Froilán, Beltrán, Berta, Ramiro, Sisnando, Gonzalo, Rodrigo, Fernando, Gumersindo, Alfonso, Baldomero, Guiomar... y sus apellidos los patronÃmicos derivados de éstos con la terminación del genitivo visigodo ez. Si al caminar por la campiña nos dirigimos al monte en mano común de la parroquia, si observamos los usos y costumbres, entonces investigar quiénes fueron y quiénes son los suevos ─y los godos─ constituye parte del proceso de autoconocimiento. Vivir conforme al espÃritu suévico lo denominamos suevicidad; respiramos y caminamos suévicamente, términos que aun no recoge la RAE, lo cual es algo raro teniendo en cuenta que incluye términos como puntocom y videojugador que se refieren a actividades que no llevan entre nosotros ni un siglo cuando los suevos y los visigodos llevamos más de 1.500 años.Los objetivos que nos proponemos en este libro son arduos, seguramente hasta la fecha no se ha ensayado una investigación como la que en estas páginas iniciamos. Este no es un libro sobre la historia de los suevos, no reduce su ámbito a una reinterpretación de las fuentes ni a un análisis de la historiografÃa. Nuestro objetivo es conocer la vida de los suevos, no como meros objetos abstractos, sino como seres humanos que vivieron, lucharon y murieron conforme a unas certidumbres y creencias; en definitiva reconstruir el espÃritu suevo, su etnicidad. Analizaremos las fuentes y las conclusiones que han extraÃdo los investigadores que se han interesado por nuestros antepasados. La historia de los suevos ha sido escrita por sus adversarios, por lo que es de esperar que estos autores no empleen una metodologÃa neutra, respetuosa con los datos en sÃ. Por nuestra parte, nuestro interés en recuperar el espÃritu suevo es genealógico y antiimperialista, como hombres y mujeres que descendemos del pueblo suevo necesitamos revitalizar su legado. Nuestra investigación partirá de un conjunto mÃnimo de presupuestos filosóficos que expondremos. Muchos de los estudiosos que se han acercado a los suevos parten de prejuicios religiosos (cristianos) o culturales (romanistas) o regionalistas (ven a los suevos como algo foráneo o extranjero) o nacionalistas (consideran lo suevo como propio y exclusivo). Nuestra perspectiva será raciovitalista, genealógica y laica. La historia ha sido utilizada con frecuencia por los estados para crear una ideologÃa polÃtica a conveniencia. La España católica no fue una excepción. Los suevos fueron vistos por los historiadores al servicio del estado como algo irrelevante en el mejor de los casos o como unos bárbaros y crueles paganos. Como ejemplo, Ricardo Carnero en su Historia de España de 1942 nos dice que los suevos solo fueron unos invasores bárbaros y valora la aportación de este pueblo de esta guisa: "la influencia germánica en la civilización española fue de poca importancia. El espÃritu español repudió, afortunadamente, las instituciones religiosas, polÃticas y sociales del invasor".Los estudios genéticos de Family Tree DNA muestran que un 15 % de la población española presenta el haplogrupo I del cromosoma Y, como descendientes de suevos y visigodos.Este libro muestra la vigencia del espÃritu suevo en las costumbres y tradiciones de España y Portugal.
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